Lo último de HAWC
Estrellas araña: buscando la luz más extrema de las estrellas que consumen a sus compañeras
En una frase. Durante siete años de datos, HAWC buscó la luz más energética que podrían emitir 43 sistemas de "estrellas araña". No la encontró, y eso hace poco probable que estos sistemas aporten mucho a esa luz en nuestra galaxia.
Resumen para público general del artículo de la Colaboración HAWC, publicado en 2026. Enlace al artículo completo al final.
Qué querían saber
Cuando muere una estrella muy masiva, puede quedar una estrella de neutrones: del tamaño de una ciudad, pero con más masa que el Sol. Algunas giran sobre sí mismas cientos de veces por segundo y emiten haces de luz que barren el espacio. Les llamamos púlsares.
Algunos de estos púlsares viven en pareja con una estrella pequeña, tan cerca que le dan una vuelta en menos de un día. El viento de partículas y la radiación del púlsar golpean a su compañera, la calientan y la van desgastando. Por eso se les llama arañas. Si la compañera pesa menos de una décima parte del Sol, es una viuda negra. Si pesa entre una décima y cuatro décimas del Sol, es una espalda roja.
Entre el viento del púlsar y el material que sale de su compañera se forma una zona de choque violento. Algunos modelos sugieren que ahí las partículas podrían acelerarse tanto que producirían luz de energía extrema, del orden de un billón de veces más energética que la luz visible. Pero los modelos tienen mucha incertidumbre. Y hasta ahora nadie había detectado con firmeza esa luz de ningún púlsar de este tipo. HAWC, que vigila el cielo todos los días desde la cima de un volcán, podía intentarlo.
Qué hicieron
De la lista de púlsares conocidos eligieron los que están en pareja con una órbita de menos de un día y dentro del cielo que HAWC puede ver. Descartaron los que están cerca de fuentes brillantes de luz extrema ya conocidas, para que esa luz ajena no los confundiera. Quedaron 43 sistemas: 15 espaldas rojas y 28 viudas negras.
Analizaron unos 2,565 días de datos de HAWC, casi siete años. Miraron cada sistema por separado. Después los sumaron por grupos, como quien junta muchas fotos tomadas con poca luz para que una imagen muy tenue se vuelva visible.
Qué encontraron
Ninguna araña mostró luz extrema de forma clara. Tres sistemas parecían tener un pequeño exceso al principio, entre ellos B1957+20, la primera viuda negra que se descubrió. Al estudiar mejor esas regiones, el equipo vio que el exceso venía de fuentes grandes y tenues de sus alrededores, no de las arañas. Con esas vecinas tomadas en cuenta, no quedó nada en la posición de ninguna de las tres.
Al sumar los sistemas por grupos tampoco apareció señal. Con la sensibilidad actual de HAWC, no se puede distinguir entre viudas negras y espaldas rojas. Lo que se obtuvo es un tope: la cantidad máxima de luz que podría haber sin que HAWC la notara. Esos topes son casi tan buenos como se esperaba que pudiera medir el detector.
Por qué importa
Que algo no aparezca también es un resultado. Estos topes ponen un límite a lo que los modelos pueden predecir sobre estos sistemas. Además, los púlsares de este tipo son candidatos a explicar parte del tenue brillo de luz extrema que tiene nuestra galaxia. El paper concluye que es poco probable que contribuyan de forma importante.
Qué sigue
Los modelos todavía no pueden predecir con precisión cuánta luz debería salir de estos sistemas. Si algún día se detecta una, los datos permitirán probar las formas específicas de luz que sugieren esos modelos. En este análisis no se usaron los detectores adicionales pequeños que HAWC instaló alrededor del arreglo principal para ver mejor la luz de mayor energía.